Contenido informativo basado en fuentes oficiales y prensa nacional reconocida. No constituye asesoría tributaria, legal ni financiera.
Lo esencial en 30 segundos
TRM de hoy: $3.072,27. Frente a los $3.757,08 del 1 de enero de 2026, la caída acumulada es de $684,81, un 18,23 %.
Según Credicorp Capital, el peso acumula una revaluación cercana al 24 % en lo corrido de 2026 y es la moneda de mejor desempeño de América Latina.
Analdex ya reportó el cierre de cuatro empresas exportadoras afiliadas por esta causa: todas del sector de frutas —aguacate y uchuva—, ubicadas en Cundinamarca y Valle del Cauca.
Javier Díaz, presidente de Analdex: "Deberíamos estar en una tasa cercana a los 3.800-4.000 pesos; por debajo estamos en dificultades".
La paradoja: las exportaciones crecieron 14,2 % en el primer semestre, pero el gremio califica ese avance como "bueno, pero muy frágil".
El golpe se concentra en lo intensivo en mano de obra: flores, café, frutas, manufactura. Y llega junto con el aumento de costos laborales —salario, jornada, recargos.
No todo es cambiario: el exportador tiene herramientas tributarias concretas —IVA exento con derecho a devolución y el tratamiento de la diferencia en cambio del artículo 288 del ET— que en un año como este pueden significar caja real.
1. Qué está pasando con el dólar, en términos simples
Conviene separar dos cosas que suelen confundirse: un peso fuerte no es lo mismo que una economía fuerte.
Javier Díaz, presidente de Analdex, lo planteó con claridad en la asamblea anual del gremio: el fortalecimiento del peso no se debe a que la economía colombiana sea más productiva, sino al mayor ingreso de divisas al país. Esa distinción es el centro de todo el problema.
¿De dónde vienen esos dólares? De tres fuentes principales, según los analistas consultados por la prensa financiera:
El diferencial de tasas de interés. Colombia mantiene uno de los diferenciales más atractivos de la región. Cuando la tasa local es alta frente a la de Estados Unidos, entra capital extranjero a comprar activos en pesos —una operación conocida como carry trade—, y para comprar pesos hay que vender dólares. Más oferta de dólares, menor precio.
Los flujos comerciales. Andrés Sánchez, de Credicorp Capital, señaló que los reintegros por exportaciones aumentaron 29 % en variación anual. Es decir: los propios exportadores, al traer sus dólares al país, contribuyen a abaratarlos. Es una trampa incómoda.
El contexto internacional. El Tesoro de Estados Unidos anunció que duplicaría algunas operaciones de recompra de deuda de largo plazo —de US$2.000 millones a por lo menos US$4.000 millones por operación—, lo que alivió la presión sobre las tasas largas allá y creó un entorno favorable para las monedas emergentes.
A esto se suma, según Juan David Ballén de Aval Asset Management, una menor percepción de riesgo político con la llegada del nuevo Gobierno y la expectativa de entrada de recursos asociados a la atención de la emergencia del terremoto.
La conclusión honesta: ninguno de esos factores es un logro de la productividad colombiana, y ninguno depende de lo que haga un exportador en particular. Por eso la discusión gremial se ha centrado en pedirle al Gobierno medidas de política, no en pedirle a las empresas que se esfuercen más.
2. El costo real: cuatro empresas cerradas y un gremio hablando de "terremoto cambiario"
Este es el dato que convierte una discusión macroeconómica en una noticia empresarial.
Analdex confirmó que cuatro empresas afiliadas se vieron forzadas a cerrar operaciones este año por efecto de la revaluación. Todas son del sector de frutas —en particular aguacate y uchuva— y están ubicadas en Cundinamarca y Valle del Cauca. El gremio se abstuvo de dar nombres y está cuantificando los daños.
Díaz fue más lejos con la comparación: "Nos interesa alertar al Gobierno sobre el fenómeno cambiario que estamos enfrentando: una revaluación que puede traer unas consecuencias similares o mayores que las del terremoto del pasado 10 de agosto".
Y dio la cifra de referencia que más le importa al empresario: "Deberíamos estar en una tasa cercana a los 3.800-4.000 pesos; por debajo estamos en dificultades. Esto teniendo en cuenta que los salarios subieron, se recortó la jornada laboral, subieron los recargos nocturnos y dominicales; al tiempo que muchos empresarios están reduciendo el número de turnos".
Esa última frase es la clave y merece subrayarse. El problema no es solo que entren menos pesos por cada dólar exportado. Es que eso ocurre al mismo tiempo que suben los costos en pesos. Es una tijera: el ingreso se contrae por arriba y el costo se expande por abajo. Una empresa puede sobrevivir a cualquiera de las dos cosas por separado; muy pocas sobreviven a las dos a la vez con márgenes delgados.
Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, lo describió en los mismos términos: "Tenemos un inmenso problema en nuestra economía derivado de la revaluación que ha venido experimentando el peso. […] Nos quita competitividad como exportadores y afecta significativamente los ingresos de los exportadores cuando los convierten a pesos".
3. La paradoja: las exportaciones crecen 14,2 % y aun así hay quiebras
Aquí conviene tener cuidado con la lectura de las cifras, porque los titulares se contradicen solo en apariencia.
En el primer semestre de 2026 las ventas externas crecieron 14,2 %. Es un buen dato. Pero Díaz lo calificó como "bueno, pero muy frágil", y explicó por qué: "Cualquier cosa nos puede desbaratar ese crecimiento. Tenemos que fortalecer los sectores agropecuario y de manufacturas, pues seguimos dependiendo del sector minero-energético y del oro".
La explicación de la paradoja es esta: el crecimiento se mide en dólares y está concentrado en minero-energético y oro —sectores que son precio-aceptantes internacionales y no compiten por costo laboral colombiano—. Mientras tanto, el golpe de la revaluación cae sobre lo intensivo en mano de obra: flores, café, frutas, manufactura. Son actividades que pagan costos en pesos y venden en dólares, exactamente el perfil que más sufre.
En otras palabras: el agregado crece, y adentro del agregado hay sectores que se están apagando.
El problema estructural de fondo. Analdex aprovechó el momento para poner cifras sobre la mesa que vale la pena conocer, porque explican por qué el país es tan vulnerable a un movimiento cambiario:
Colombia vende al exterior 946 dólares por habitante, apenas 30 % del promedio mundial.
El país ocupa el puesto 115 entre 190 en exportación per cápita.
Por el tamaño de su población y aparato productivo, debería exportar US$165.000 millones al año; hoy está en unos US$50.000 millones. Si exportara el promedio per cápita latinoamericano, estaría en US$114.000 millones.
De las 9.400 empresas que venden al exterior, solo 460 facturan afuera más de US$10 millones. El resto vende menos.
Ese último dato es el más revelador para el lector de este blog: la base exportadora colombiana es, mayoritariamente, pequeña y mediana empresa. Y una pyme exportadora no tiene tesorería, ni mesa de dinero, ni capacidad de absorber una caída de 18 % en su ingreso en pesos. Por eso las que cerraron fueron empresas de fruta y no petroleras.
La propuesta del gremio —la llamada "Ruta 2030"— apunta a llegar a 10.000 exportadores recurrentes y a US$100.000 millones en 2030, lo que exigiría crecer 15 % anual durante cuatro años. Díaz resumió el diagnóstico: "El problema ya no es abrir puertas, porque ya tenemos los acuerdos; es sacarles provecho".
4. Qué puede hacer un exportador: las palancas cambiarias
Nada de lo anterior le devuelve la TRM a $3.800. Pero hay decisiones que están dentro del control de la empresa. Van de la más urgente a la más estructural.
Primera: sepa cuál es su TRM de equilibrio. Antes de cualquier estrategia, haga el cálculo elemental: ¿a qué tasa de cambio su operación deja de ser rentable? No es una pregunta retórica. Es un número. Si su costo total en pesos por unidad exportada es de $2.800.000 y usted vende esa unidad a US$1.000, su punto de equilibrio está en una TRM de $2.800. Saberlo cambia todas las decisiones siguientes, porque le dice cuánto margen de caída le queda.
Segunda: considere coberturas cambiarias, con los ojos abiertos. Un forward le permite fijar hoy la tasa a la que convertirá sus dólares en una fecha futura. Le da previsibilidad, que es justo lo que falta. Pero hay que decir las dos caras: una cobertura elimina el riesgo de que el dólar baje más, y también elimina la posibilidad de beneficiarse si sube. No es una apuesta ganadora; es un seguro. Y como todo seguro, tiene un costo. La pregunta correcta no es "¿conviene?", sino "¿puedo sobrevivir a otro escenario sin cobertura?".
Tercera: revise el calce de su estructura. Si sus ingresos son en dólares, tener costos o deuda también en dólares reduce la exposición de forma natural. Es la cobertura más barata que existe, porque no cuesta nada: se llama calce. Materias primas importadas, insumos, servicios internacionales, arrendamientos denominados en divisa —todo eso hoy le sale más barato en pesos y, al mismo tiempo, le reduce la vulnerabilidad.
Cuarta: cumpla el régimen cambiario al día. El reintegro de divisas por exportaciones y las declaraciones de cambio no son trámite menor. En un año de tensión, lo último que necesita una empresa es sumarle a la presión de margen una sanción cambiaria evitable.
5. Las palancas tributarias que muchos exportadores no están usando
Esta sección es la que más caja puede liberar, y es la que con más frecuencia se pasa por alto.
El IVA: exento con derecho a devolución, no simplemente "excluido". Aquí hay una confusión que cuesta dinero. Exento y excluido no son lo mismo.
Un bien excluido no genera IVA en la venta, y el IVA que usted pagó en sus compras se queda como mayor costo. No lo recupera.
Un bien exento tampoco genera IVA en la venta, pero sí da derecho a descontar y a solicitar la devolución del IVA pagado en las compras e insumos.
Los bienes corporales muebles que se exporten están exentos (artículo 479 del Estatuto Tributario), y los servicios prestados desde Colombia y utilizados exclusivamente en el exterior también lo están (artículo 481, literal c).
La consecuencia práctica es directa: un exportador acumula, casi por definición, saldos a favor en IVA, porque paga IVA en todo lo que compra y no lo repercute en lo que vende. Ese saldo a favor es plata de la empresa que está en poder de la DIAN, y es solicitable en devolución conforme al artículo 850 del ET, con periodicidad bimestral para quienes producen bienes exentos del artículo 481.
En un año de márgenes apretados, un exportador que no está solicitando devolución de saldos a favor está financiando al Estado sin cobrarle intereses. Vale la pena revisar cuánto tiene acumulado.
La diferencia en cambio: el artículo 288 del ET. Este punto es puramente técnico, pero evita un susto en la declaración de renta.
Desde la reforma de 2016, el artículo 288 del ET estableció que los ingresos, costos, deducciones, activos y pasivos en moneda extranjera se miden a la tasa de cambio representativa del mercado en el momento del reconocimiento inicial, y que la diferencia en cambio solo tiene efecto fiscal cuando se realiza —es decir, en el momento de la enajenación o abono, del pago o de la liquidación de la partida—, no por el simple ajuste contable de fin de año.
Por qué importa este año. Una empresa con cuentas por cobrar en dólares va a registrar contablemente una pérdida por diferencia en cambio significativa en 2026, dada la magnitud de la caída. Esa pérdida contable no es automáticamente deducible: lo será cuando se realice. Confundir el resultado contable con el fiscal, en un año con este movimiento cambiario, produce diferencias grandes entre la utilidad del estado de resultados y la renta líquida. Conviene que su contador tenga la conciliación fiscal clara antes de la declaración, no después.
Instrumentos de comercio exterior. Vale la pena revisar —con asesoría especializada, porque cada uno tiene requisitos propios— si su operación califica para mecanismos como el Plan Vallejo (importación de insumos con suspensión o exención de tributos aduaneros para bienes que se van a exportar) o el régimen de zonas francas. No son soluciones rápidas ni aplican a todo el mundo, pero cambian la estructura de costos de forma permanente, que es justo lo que una devaluación futura no garantiza.
6. ¿Y qué dicen las proyecciones?
Conviene cerrar con lo que el mercado espera, advirtiendo que las proyecciones cambiarias fallan con enorme frecuencia y que este año lo ha demostrado.
La encuesta de analistas del Banco de la República ubicaba la TRM de cierre de 2026 en torno a $3.743.
El consenso que recogen los diarios nacionales maneja un rango de $3.400 a $3.650 para el cierre del año.
Bancolombia (Grupo Cibest) proyectó para septiembre un rango de $3.100 a $3.300. La TRM de hoy, $3.072,27, está por debajo de ese piso.
Esa última línea es la advertencia más importante de esta nota: el dato real de hoy ya rompió por abajo la proyección de corto plazo de una de las casas más seguidas del país. Y las proyecciones de cierre de año implican un rebote de entre $330 y $670 por dólar en tres meses y medio.
Puede pasar. También puede no pasar. Andrés Sánchez, de Credicorp, se inclinó por la persistencia: "los factores que hoy mantienen al dólar cerca de los 3.000 pesos siguen presentes y permiten pensar que estos niveles podrían mantenerse durante algo más de tiempo".
La lectura prudente para un empresario no es escoger un pronóstico y creerle. Es construir el presupuesto sobre la tasa de hoy y tratar cualquier rebote como una ganancia extraordinaria, no como un supuesto de planeación. Quien construyó su presupuesto 2026 sobre $4.000 lleva nueve meses operando sobre una ficción.
7. Resumen accionable para el exportador
Calcule su TRM de equilibrio. Es un número, no una intuición. Póngalo en el tablero de la gerencia.
Revise si tiene saldos a favor en IVA sin solicitar. Si exporta bienes o servicios, casi seguro los tiene. Es caja disponible.
Verifique que está aplicando la exención correcta —artículo 479 para bienes, artículo 481 literal c para servicios exportados—. Tratar como excluido lo que es exento le cuesta el IVA de todas sus compras.
Pida a su contador la conciliación fiscal de la diferencia en cambio antes del cierre. El artículo 288 del ET no permite deducir lo que aún no se ha realizado.
Evalúe coberturas como seguro, no como apuesta. La pregunta es si sobrevive a otro escenario sin ellas.
Busque calce natural: compre insumos importados, denomine costos en divisa. Hoy le sirve doble.
Reconstruya el presupuesto sobre $3.072, no sobre el pronóstico. Si el dólar sube, celebre; no lo presupueste.
Revise Plan Vallejo y zonas francas si su volumen lo justifica. Son cambios estructurales, no coyunturales.
Si está en flores, café, frutas o manufactura intensiva en mano de obra, asuma que está en el grupo de mayor exposición y actúe con esa urgencia.
Cumpla el régimen cambiario sin excepciones. Una sanción evitable en un año como este puede ser la diferencia.
Fuentes
Oficiales y gremiales
Prensa nacional
Escrito por Alejandro Herazo Mejía, editor de Actualidad Tributaria y Empresarial. Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría tributaria, legal ni financiera. Las coberturas cambiarias y los beneficios de comercio exterior tienen requisitos y riesgos propios: antes de tomar decisiones, verifique las cifras aplicables a su caso y consulte a su asesor de confianza.