El papel del sistema financiero en la economía
El sistema financiero es un actor importante en la economía actual porque permite la conexión entre dos grandes poblaciones: los ahorradores (aquellos que cuentan con excedentes) y los prestatarios (personas que necesitan recursos). Ricardo Dueñas, citado en Prieto (2008), define el sistema financiero de la siguiente manera:
Básicamente el Sistema Financiero (llamado también Sector Financiero) es el conjunto de instituciones que, previamente autorizadas por el Estado, están encargadas de captar, administrar e invertir el dinero tanto de personas naturales como de personas jurídicas (nacionales o extranjeras). Hacen parte del Sistema Financiero aquellas entidades que se encargan de prestar servicios y facilitar el desarrollo de múltiples operaciones financieras y comerciales. De igual manera, el concepto de Sistema Financiero abarca el conjunto de normas, instrumentos y regulaciones (por ejemplo, el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero) que recaen sobre personas e instituciones que actúan en el mercado financiero, ya sean o no intermediados (Dueñas, citado en Prieto, 2008).
Cifras del sistema financiero colombiano
Para el caso colombiano, los pagos electrónicos mediante el sistema financiero han aumentado un 153 % en diez años (Banco de la República, 2024). Al cierre de 2025, los activos de los Establecimientos de Crédito alcanzaron $1.156,8 billones, con una variación nominal anual de 9,3 %; de ese total, $722,7 billones corresponden a cartera de créditos y operaciones de leasing financiero (Agencia de Periodismo Investigativo, 2026). Las utilidades del sector financiero en su conjunto, durante 2025, fueron de $27,7 billones, lo que representó el 1,7 % del valor de sus activos (Superintendencia Financiera de Colombia, 2026).
Es importante recalcar que el sistema financiero no se reduce únicamente a los bancos. El sistema financiero colombiano está conformado por los Establecimientos de Crédito (EC), las Entidades de Servicios Financieros (ESF) y otras entidades financieras, las cuales, en su mayoría, se han agrupado mediante la figura de los conglomerados financieros, haciendo presencia tanto en el ámbito interno como externo (Escobar, 2021). En lo correspondiente a la Bolsa de Valores de Colombia, durante 2025 se registró una valorización del 49,90 % en el índice MSCI Colcap (Vega, 2026).
Una crítica necesaria: ¿creación o extracción de valor?
Si analizamos las cifras anteriormente expuestas, podríamos concluir que el sector financiero podría, en algún momento, ser la base del sistema económico colombiano. Sin embargo, me atreveré a realizar una crítica que consiste en la sobreestimación del sector dentro de la economía nacional.
El sector financiero tiene como objetivo ser el epicentro de la creación de valor, el punto de encuentro entre actores con necesidades diferentes; función que, en la actualidad, cumple a cabalidad. No obstante, por ese servicio de intermediación, está siendo un extractor de valor económico para las empresas que crean valor sin contar con un monopolio reglamentario. Por ejemplo, mientras una pequeña o mediana empresa manufacturera colombiana opera con márgenes operativos cercanos al 5 u 8 %, las utilidades consolidadas del sistema financiero crecieron 22,3 % en términos anuales durante 2025 (Superintendencia Financiera de Colombia, 2026), un ritmo notablemente superior al crecimiento real de la economía nacional, que se ubicó alrededor del 3 %. Esta brecha sugiere que parte significativa del valor generado en la economía real se transfiere al sistema financiero no por una mayor productividad sectorial, sino por la posición estructural de intermediación obligada que ostenta.
Mazzucato (2018) denomina a este fenómeno “extracción de valor” y lo distingue de la creación genuina de valor económico. Bajo esta perspectiva, la financiarización de la economía colombiana plantea un dilema relevante: el sistema financiero es indispensable para canalizar el ahorro hacia la inversión productiva, pero cuando sus rentas crecen sistemáticamente por encima del valor agregado del resto de los sectores, se convierte en un cuello de botella para el desarrollo empresarial y para la equidad económica. La elevada concentración del mercado bancario colombiano —donde unos pocos conglomerados financieros controlan la mayor parte de los activos del sistema— refuerza esta dinámica de captura de rentas.
Conclusión
El sistema financiero colombiano es, sin duda, una pieza estructural de la economía nacional: conecta a ahorradores con prestatarios, dinamiza los pagos electrónicos, sostiene la profundización del crédito y administra recursos equivalentes a más de una vez y media el PIB del país. Las cifras de 2025 confirman su solidez, recuperación y resiliencia frente a un entorno económico desafiante.
No obstante, podría estar extrayendo valor a la economía real. Entonces la pregunta que surge es: ¿Esta sobrevalorado el sistema financiero en la economía colombiana actual?